CÓCTEL

Estas exquisitas bebidas datan del siglo XVI pero alcanzaron el clímax de popularidad en la década de los años 20 en Estados Unidos, impulsadas por la llamada Ley Seca. Prohibida la producción e importación de licor, los cantineros-hoy elegantemente llamados barman le hicieron el camino fácil a los consumidores y disfrazaron los rancios sabores del alcohol que tenían a mano con jugos y jarabes. En este trabajo por entregas -dado lo extenso de su contenido- reseñaremos la historia de los principales “clásicos” del mundo, algunas de sus recetas, curiosidades y anécdotas del arte de servir un buen trago.

 

Los comienzos según los expertos deben buscarse en las boticas o farmacias antiguas, lugares donde “mezclaban” todo para buscar la cura o el alivio de alguna enfermedad. Cuenta la leyenda que en pleno siglo XIX, un farmacéutico dominicano llamado Antoine Peychaud, habitante de Nueva Orleáns, tenía como costumbre ofrecer a sus compañeros masones una bebida preparada siguiendo una receta de su isla natal a base de amargo, coñac, azúcar y especias. Todos esos ingredientes los mezclaba en una huevera (coquetier), por lo que a esta bebida se le empezó a llamar así: coquetier. Luego, por deformación, pasó a ser “cocktail”.

 

La palabra “cocktail” que literalmente significa “cola de gallo” se encuentra en el DRAE descrita como: “Cóctel o coctel (ing. Cock-tail): Bebida compuesta de una mezcla de licores a la que se añaden por lo común otros ingredientes. Pero para un barman un “cóctel es toda armónica y artística unión de bebidas, agitadas dentro de un recipiente de metal llamado coctelera o, en su defecto, mezcladas suavemente en un vaso mezclador”.





Como ya se introdujo el término de “barman”, es decir, el hombre del bar, cabe destacar que para ellos éste no es el simple oficio de mezclar bebidas. No se considera un empleado común, sino una especie de director de orquesta. Detrás de su batería de botellas y accesorios, este hombre o mujer, interpreta las exigencias de su público (consumidor) de acuerdo con el momento, el carácter y la psicología de cada individuo. Su mayor habilidad es la experiencia y el conocimiento. Parte de su decálogo es cuidar especialmente su aspecto y paralelamente, su trato. Debe ser amable, comprensivo, atento, respetuoso, medido, correcto, preciso. Ni demasiado efusivo, ni demasiado serio. Y a la vez debe ser guapo.

 

 

Estas bebidas “espirituosas” suelen dividirse por sus características e ingredientes o por sus funciones específicas:

Por tipos

Aperitivos: Puede ser dos cosas: bebidas simples como vermut, jerez, etc… o mezclas hechas con mucho contenido alcohólico (short – drink). Se beben antes de comer, para estimular el apetito. El Dry Martíni es el mejor ejemplo de  digestivo (o After Dinner): combinado de carácter digestivo, para tomar después de las comidas. Suelen tener también mucho contenido alcohólico y hierbas.

Refresco: Combinado o cóctel refrescante, que tiene la virtud de quitar la sed y aliviar el calor.

Postre: Combinado o cóctel sueva y agradable, indicado como postre por su denso carácter y su denso carácter y su sabor dulce.

Semi: Cóctel que no es ni amargo ni dulce, sino que tiene un sabor intermedio. Está a medio camino entre un aperitivo y un digestivo (o postre). Es la categoría donde se incluyen combinados inclasificables.

Ponche (cup): Mezcla preparada en un gran recipiente, con frutas, azúcar, licores, y vinos generosos o cava. La sangría es el principal exponente, aunque tambíen hay ponches tropicales.

Chupito: Mezcla corta, muy alcohólica, preparada directamente en un vaso muy pequeño y sin mezclar.