Como ya se introdujo el término de “barman”, es decir, el hombre del bar, cabe destacar que para ellos éste no es el simple oficio de mezclar bebidas. No se considera un empleado común, sino una especie de director de orquesta. Detrás de su batería de botellas y accesorios, este hombre o mujer, interpreta las exigencias de su público (consumidor) de acuerdo con el momento, el carácter y la psicología de cada individuo. Su mayor habilidad es la experiencia y el conocimiento. Parte de su decálogo es cuidar especialmente su aspecto y paralelamente, su trato. Debe ser amable, comprensivo, atento, respetuoso, medido, correcto, preciso. Ni demasiado efusivo, ni demasiado serio. Y a la vez debe ser guapo.
Estas bebidas “espirituosas” suelen dividirse por sus características e ingredientes o por sus funciones específicas:
Por tipos
Aperitivos: Puede ser dos cosas: bebidas simples como vermut, jerez, etc… o mezclas hechas con mucho contenido alcohólico (short – drink). Se beben antes de comer, para estimular el apetito. El Dry Martíni es el mejor ejemplo de digestivo (o After Dinner): combinado de carácter digestivo, para tomar después de las comidas. Suelen tener también mucho contenido alcohólico y hierbas.
Refresco: Combinado o cóctel refrescante, que tiene la virtud de quitar la sed y aliviar el calor.
Postre: Combinado o cóctel sueva y agradable, indicado como postre por su denso carácter y su denso carácter y su sabor dulce.
Semi: Cóctel que no es ni amargo ni dulce, sino que tiene un sabor intermedio. Está a medio camino entre un aperitivo y un digestivo (o postre). Es la categoría donde se incluyen combinados inclasificables.
Ponche (cup): Mezcla preparada en un gran recipiente, con frutas, azúcar, licores, y vinos generosos o cava. La sangría es el principal exponente, aunque tambíen hay ponches tropicales.
Chupito: Mezcla corta, muy alcohólica, preparada directamente en un vaso muy pequeño y sin mezclar.